Miguel Zúñiga. Santiago, Chile.- Hace unas semanas en el Perú se llevó a cabo una simposio sobre Salud y Seguridad Humana en las Américas, el cual fue, a nivel practico, un llamado de atención para la articulación de los actores y la coordinación de las acciones públicas de los niveles de gobierno, sectores socioeconómicos, agentes públicos y privados, y la sociedad, con base en políticas de protección social (de arriba a abajo) y de empoderamiento ciudadano (de abajo a arriba), y que tiene en el centro de su acción la vida de las personas (Ver "Seguridad Humana: implicaciones para la salud").
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha tratado de incorporar este concepto en la practica política de sus Estados miembros, a través de acciones como el Informe anual 2010 de la directora de la OPS titulado "Promoción de la salud, el bienestar y la seguridad humana" (Ver Informe anual 2010 "Promoción de la salud, el bienestar y la seguridad humana") y, consolidado en el mismo año, en la 62 sesión del Comité Regional del 50 Consejo Directivo de la OPS cuando aprueba la Resolución CD50.T16 en la que insta a los Estados miembros a considerar cómo integrar el concepto de seguridad humana en sus planes nacionales de salud (Ver Resolución CD50.R16 "Salud, seguridad humana y bienestar") y en el año 2012, en la 66 Asamblea General de las Naciones Unidas (NU) el secretario general de las Naciones Unidas explicó que "la seguridad humana es un marco normativo de carácter dinámico y practico para abordar las amenazas generalizadas e intersectoriales de manera coherente e integral a través de una mayor colaboración entre los gobiernos, las organizaciones internacionales y regionales, la sociedad civil y los agentes de base comunitaria" (Ver Sixty-sixth session - General Assembly).


